CMC Cerezuela: la empresa familiar catalana que fabrica las cisternas de los gases del futuro

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Más de dos décadas después de su fundación, la empresa de Vila-seca se ha convertido en un referente europeo en el transporte de gases gracias a la innovación, la seguridad y una apuesta constante por la ingeniería y el talento.

A finales de los años setenta, en un contexto industrial marcado por una normativa aún poco desarrollada en el transporte de mercancías peligrosas, un accidente cambiaría para siempre jamás el rumbo de un sector entero. El año 1978, la tragedia de Los Alfaques, en Tarragona, provocada por la explosión de una cisterna de gas, evidenció la necesidad urgente de regular y profesionalizar el transporte de productos ADR a Europa.

En aquel escenario de transformación profunda, el padre de los actuales socios de CMC Cerezuela inició su camino en 1980 en Vila-seca, centrándose en la fabricación de cisternas para el transporte de gases. Aquel inicio no respondía solo a una oportunidad de negocio, sino también a una necesidad industrial emergente: renovar una flota de vehículos que había quedado obsoleta después del cambio normativo que siguió aquel accidente. “Todo empezó a partir de un momento clave para el sector, que obligó a replantear completamente cómo se hacían las cosas”, explica Sergio Cerezuela, director general de la empresa. 

Aquello que nació como un proyecto técnico, fuertemente vinculado a la regulación y la seguridad, se fue consolidando con el paso de los años hasta que, el 2004, los tres hermanos Cerezuela deciden retomar y estructurar el proyecto familiar, dando lugar al actual CMC. A partir de aquel momento, la empresa entra en una nueva etapa de crecimiento, manteniendo la especialización en un nicho industrial altamente técnico: la fabricación de vehículos cisterna para el transporte de gases.

Con más de dos décadas de trayectoria como sociedad familiar, CMC ha evolucionado hasta convertirse en uno de los principales fabricantes del sector a nivel estatal, con una posición de liderazgo clara y una fuerte presencia internacional. La actividad de la empresa se centra en la fabricación de cisternas para gases industriales y criogénicos, productos que requieren una altísima exigencia técnica y normativa.

“Nuestro sector es muy especializado. Trabajamos con productos que requieren el máximo nivel de seguridad posible”, explica Sergio Cerezuela. La seguridad, de hecho, se ha convertido en el principal atributo de la compañía, junto con la fiabilidad y la capacidad de optimizar la carga útil de los vehículos.

Este enfoque ha llevado a CMC a desarrollar soluciones técnicas avanzadas que permiten reducir el peso de las cisternas y, por lo tanto, aumentar la capacidad de carga y la eficiencia logística. Un factor clave en un sector donde cada kilogramo tiene un impacto directo en la rentabilidad y la sostenibilidad del transporte.

Con el tiempo, la empresa también ha hecho una apuesta decidida por la innovación aplicada. El año 2016 impulsa una unidad de ingeniería propia dedicada exclusivamente a proyectos de investigación y desarrollo, desde donde se trabaja en nuevas soluciones para el transporte de gases y en mejoras tecnológicas aplicadas a los productos.

Uno de los proyectos más relevantes llega en 2019, cuando desarrollan un sistema pionero para el suministro de gas natural licuado a barcos. Esta innovación permitió multiplicar la capacidad de operación del sector: si antes se podían cargar unas 20 toneladas por operación, con la nueva tecnología se pasó a 60 toneladas en una hora, transformando completamente la eficiencia de este tipo de procesos.

Actualmente, CMC trabaja ya con una mirada puesta en el futuro de la energía, desarrollando soluciones para el transporte de gases renovables como el hidrógeno, el biometano, el amoníaco verde o el CO₂ capturado. “El gran reto es hacer posible que estos nuevos combustibles sean viables no solo en su producción, sino también en su logística y distribución”, explican.

Con una plantilla de unas 70 personas y un crecimiento sostenido en los últimos años, la empresa mantiene una estructura industrial fuertemente especializada, combinando perfiles de ingeniería con oficios técnicos de alta calificación. Esta combinación ha estado clave para consolidar su posicionamiento en el mercado europeo. En este crecimiento sostenido, el apoyo financiero ha estado clave para acompañar las diferentes etapas de expansión e inversión industrial. En este sentido, CMC Cerezuela mantiene una relación de largo recorrido con Banco Sabadell, una entidad que ha acompañado el proyecto en decisiones estratégicas de financiación, maquinaria y desarrollo industrial.

Desde Vila-seca, en un entorno fuertemente industrializado y estratégico como el de Tarragona, CMC ha sabido aprovechar su ubicación para crecer junto al tejido petroquímico y logístico del territorio. Pero más allá de la tecnología y la producción, la empresa también pone el foco en las personas.

Con políticas internas basadas en la conciliación, el horario intensivo y la creación de cultura de equipo, la compañía defiende un modelo de trabajo que busca fidelizar el talento y reforzar el compromiso interno. “Si cuidas a las personas, el proyecto crece con ellas”, indica el director general de la empresa.

Después de más de 40 años de historia vinculada al sector, CMC Cerezuela afronta el futuro con una clara orientación: consolidar su liderazgo en el transporte de gases y fidelizar, donde la innovación y la seguridad continúen siendo los pilares fundamentales de su crecimiento.

Este reportaje forma parte del serial ‘Empreses familiars’ de Banco Sabadell. Un homenaje a las familias emprendedoras de Catalunya. A través de su historia, la entidad reconoce el esfuerzo y la pasión con que estas empresas trabajan desde hace generaciones, sobreponiéndose a toda clase de dificultades y cambios. Sin duda, son un ejemplo de superación que merece la pena ser contado.

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